Marihuana medicinal y cannabidiol (CBD)


En los últimos años, ha habido un renovado interés en el potencial terapéutico de la marihuana (o el cannabis) en el tratamiento de muchos trastornos como la epilepsia e incluso los espasmos infantiles. La fuente principal del entusiasmo por este medicamento han sido los testimonios online de varios padres así como los informes de prensa acerca del éxito en pacientes individuales. Quizá el informe parental más representativo lo publicó Wired magazine. No obstante, como muchas terapias “alternativas” que no forman parte de la corriente general de la medicina, no hay suficiente datos científicos que respalden el uso del cannabis en el tratamiento de la epilepsia. A pesar de los numerosos informes de Internet que exaltan el uso de la marihuana medicinal, no hay suficientes pruebas científicas – especialmente acerca su seguridad – como para recomendar su uso en el tratamientos de las convulsiones, en la mayoría de los casos. Por favor, vea nuestra página del "Tratamiento X". Sin embargo, un tratamiento con marihuana puede ser razonable para aquellos pacientes que no han respondido a terapias de primera línea o para quienes los potenciales riesgos de convulsiones/ espasmos en curso superan el riesgo desconocido de la terapia de marihuana. Se deben discutir ampliamente los riesgos y beneficios del tratamiento con un médico que conozca muy bien estas terapias y los riesgos asociados antes de comenzar el tratamiento.

Es muy peligroso probar estas terapias sin informar a los médicos de sus hijos, especialmente si prescriben otros medicamentos. Las formulaciones más accesibles de la marihuana medicinal contienen varias – casi 100 – químicas derivadas de la planta, las cuales pueden interactuar con otros medicamentos que se prescriben con mayor frecuencia. Hay evidencias convincentes sobre la existencia de una fuerte interacción entre el cannabidiol (CBD) y el clobazam (Onfi®, Frizium®) hasta tal punto que pueden elevarse considerablemente los niveles sanguíneos de clobazam y metabolito activo (N-desmethyclobazam, o norclobazam). Este efecto en el metabolismo del clobazam puede explicar la reacción favorable en algunos pacientes y también varios efectos secundarios que se han asociado con el cannabidiol.

En muchos países, hay varios riesgos legales e indirectos que acompañan el uso de formulaciones de marihuana que se obtienen en la comunidad sin la comprobación de agencias regulatorias como la Administración de Alimentos y Fármacos y la Agencia Antidrogas de EEUU. En Estados Unidos, a pesar del hecho de que el uso de marihuana medicinal e incluso recreacional ya es legal en varios estados, la marihuana sigue siendo una sustancia controlada en la lista “Schedule I” y, técnicamente, es ilegal bajo la ley federal. Por lo tanto, todos los niños, padres, médicos que “prescriben” y productores (cultivadores/distribuidores) de formulaciones de marihuana en todos los estados son potencialmente vulnerables a la detención y persecución federal. De hecho, la posesión y administración de estos productos está oficialmente prohibida en la mayoría de los hospitales debido a la licenciatura de la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos). Dicho esto, no conocemos ningún caso en Estados Unidos en el que un padre, médico u hospital fue procesado por usar, administrar o recomendar un tratamiento de marihuana en un esfuerzo de buena fe para tratar epilepsia.

Se están realizando esfuerzos por evaluar la eficacia potencial de la marihuana medicinal en el tratamiento de la epilepsia en los niños. Específicamente, varios componentes activos derivados de la marihuana, especialmente el CBD, se están investigando como potencial tratamiento de epilepsias graves en los niños, incluyendo los espasmos infantiles en UCLA (lo cual se está realizando por los autores de este sitio de web). Se está desarrollando y comprobando, por un lado, una forma purificada y de origen vegetal del CBD por GW Pharmaceuticals y, por otra parte, una forma pura y sintética del CBD por Insys Therapeutics. Hace poco, GW Pharmaceuticals anunció el primer estudio exitoso realizado al azar, doble cegado y controlado por placebo del CBD en el tratamiento del síndrome de Dravet y el síndrome de Lennox Gastaut, aunque los resultados no se han publicado en una revista científica revisada.

El CBD es completamente distinto del componente psicoactivo principal de la marihuana llamado tetrahidrocanabinol (THC). El THC es considerado como el mayor constituyente responsable del consumo de marihuana y los efectos secundarios asociados con el apetito y la cognición. El THC puede ser “proconvulsante”, en algunos casos, lo que significa que el consumo del TBH puede causar convulsiones epilépticas. En el mismo sentido, un fenómeno no regulado por la FDA, varios productores (cultivadores) han estado criando razas de la planta con niveles altos de CBD y niveles bajos del THC. El CBD y otros cannabinoides incluyendo el THC se pueden extraer de estas plantas con varios métodos para crear una preparación líquida o de aceite, la cual se puede consumir. A pesar de los contundentes informes con cierta carga emocional que aparecen en los medios de comunicación, todavía existe una gran preocupación respecto a la eficacia, seguridad y control de calidad (especialmente en el contenido del CBD vs. el THA, variaciones en la dosis entre lotes, la vida útil, el contenido del pesticida y la contaminación infecciosa, especialmente del hongo). Recientemente, la FDA publicó una serie de informes en 2015 y 2016 en la cual descubrieron que muchos productos del CBD eran mal etiquetados con respeto al contenido del CDB y, en algunos casos, con grandes discrepancias.

El valor potencial de los extractos enriquecidos con el CBD del cannabis y de preparaciones farmacéuticas del CBD ha sido un punto focal en las últimas reuniones de la Sociedad Americana de Epilepsia. Algunos informes destacados se resumen aquí:

Potential efficacy of cannabidiol for treatment of refractory infantile spasms and Lennox-Gastaut syndrome

Autores: Raymond Zhou, Catherine Jacobson, Julius Weng, Emily Cheng, Johnson Lay, Phoebe Hung, Jason Lerner, Raman Sankar and Shaun Hussain

Este estudio – realizado por investigadores de UCLA quienes manejan este sitio de web – es una presentación de una encuesta en línea de padres quienes han administrado preparaciones enriquecidas con el CBD del cannabis a sus niños como un tratamiento de la epilepsia grave, incluyendo muchos pacientes que padecen los espasmos infantiles. Entre los 200 encuestados, 117 de ellos administraron los productos de CBD a sus niños. 53 padecían los espasmos infantiles y/o el síndrome de Lennox Gastaut. Más del 90% informó de una reducción en la frecuencia de las convulsiones y un 13% declaró que quedó libre de las convulsiones. Los efectos secundarios presentados fueron modestos. Entre la minoría de padres que podía y quería contar la dosis exacta de CBD, la dosis típica era 4 mg/kg/día (1.8 mg/libra/día). No hubo una gran diferencia entre las dosis de niños con y sin mejoría.

Cannabidiol treatment of refractory epileptic spasms: an open label study

Autores: Elena Abati, Evan Hess, Amy Morgan, Patricia L. Bruno, Elizabeth Thiele

En este informe, el Dr. Abati y sus colegas informan sobre la respuesta de 9 pacientes con espasmos infantiles (los espasmos infantiles continuaban hasta madurez) al cannabidiol purificado en un pequeño estudio abierto. Un 30 a 50% de los niños tuvo una reducción del 50% en las crisis en 3 a 12 meses y 2 niños quedaron libre de las crisis en 2 meses.

Parental reporting of response to oral cannabis extracts as adjunctive treatment for medically refractory epilepsy

Autores: Craig Press, Kelly Knupp and Kevin Chapman

En este informe, los Drs. Press, Knupp y Chapman reseñaron los expedientes médicos de 58 pacientes (la mayoría niños) en el Hospital de Niños en Colorado quienes recibieron extractos del cannabis para el tratamiento de la epilepsia. Un 48% confirmó una mejoría en convulsiones y un 31% informó de una reducción de al menos el 50% en la frecuencia de las crisis. Curiosamente, la tasa de respuestas informadas de los niños que se habían mudado a Colorado para recibir un tratamiento con los extractos de cannabis era mucho más alta respecto de aquellos que ya habían estado viviendo en Colorado (el 52% vs. el 17%). Los datos de la dosis administrada no estaban disponibles.

Comentario:

Estos estudios no proveen evidencias adecuadas para concluir que un CBD puro o un extracto enriquecido del CBD del cannabis son seguros o eficaces. Todos los investigadores destacaron que se necesitan ensayos clínicos bien diseñados antes de establecer conclusiones acerca de la efectividad y seguridad de estos productos. Estos informes demostraron que hay grandes discrepancias en los índices de respuesta y ningún estudio pudo controlar el impacto de prejuicio (por ejemplo, el efecto placebo). A pesar de unas tasas de respuesta bastante buenas logradas por el estudio de Zhou, todavía es muy posible que el CBD sea ineficaz e inseguro. Las tasas de respuesta increíblemente altas observadas por Zhou et al y también el hecho que los pacientes que se mudaron a Colorado tenían una mayor propensión a mejorar en el estudio de Press et al sugieren que las tasas de respuesta se vieron influidas por dicho prejuicio. Todos las tasas de respuesta deben interpretarse con mucho cuidado.


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